domingo, 11 de julio de 2010

"Los amigos son como las estrellas; a veces no los ves, pero siempre están ahí"...

Uno de los mayores tesoros que podemos poseer en nuestra vida, además de la familia, son los amigos; Los verdaderos son aquellos que se quedan cuando los demás se van, son los que nos hacen transformar una lágrima en una sonrisa, el dolor en alegría, un fracaso en un éxito; en fin, los que nos acompañan en todo momento: no sólo en los agradables, sino, principalmente, en los más difíciles que se presentan a lo largo de nuestra existencia.

Hablar de un amigo, es hablar de un hermano. Es el compañero que no te juzga, el que simplemente te alienta, con el que puedes contar de forma absoluta, quien te apoya en toda situación, el que dialoga contigo ante cualquier diferencia, el que te aconseja, el que siempre está allí; y aunque no se encuentre físicamente a tu lado, estará presente constantemente en nuestro corazón, mente o hasta aparecerá en las circunstancias más complicadas como por arte de magia; es algo inexplicable, pero cierto. Así es la amistad.

Por ello debemos de conservarlos, de entenderlos, de respetarlos, de saber que si no están de acuerdo en algo, es porque quieren lo mejor para nosotros
e igualmente nosotros para ellos.

Esto es la verdadera amistad, un don maravilloso que muchos piensan tener por contar con muchos amigos, pero no se trata de cantidad, sino de calidad...éso es lo fundamental.

Les estamos eternamente agradecidos a nuestros amigos; gracias por formar parte de nuestra vida, por compartir con nosotros etapas únicas, las cuales nos hacen crecer como personas y ser mejores en todo lo que nos proponemos.

Son parte de nuestra inspiración...

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