sábado, 17 de julio de 2010

El Holocausto- Prohibido Olvidar...

Holocausto, una palabra muy intimidante. Etimológicamente, proviene del griego antiguo: olos, que significa todo y kaustos o kautos, que significa quemado. Este término, que ya se utilizaba en el siglo V antes de nuestra era, puede referirse a una ofrenda otorgada en sacrificio y consumida totalmente por el fuego, o a una gran destrucción de la vida; especialmente con el elemento señalado.

Se trató de la persecución y asesinato sistemático, burocráticamente organizado y auspiciado por parte del régimen nazi y sus colaboradores entre los años 1933 a 1945. Los judíos europeos fueron las principales víctimas (seis millones fueron asesinados). Además, los romas y sintis (gitanos), las personas con discapacidades tanto físicas como mentales y los polacos, fueron blanco de la destrucción y de la matanza por ser de determinada raza étnica o nacionalidad. Otros tantos millones de individuos, entre ellos: homosexuales, testigos de Jehová, prisioneros de guerra soviéticos y disidentes políticos, también fueron víctimas de opresión y muerte en la Alemania Nazi.

Estos sentimientos antijudíos se recrudecieron con las crisis económicas y políticas que se desarrollaron entre 1918 y 1923. Por un lado, se empezó a asociar a los judíos con actividades subversivas por el papel desempeñado por diversos socialistas y comunistas judíos (Rosa Luxemburg, Kurt Eisner, Gustav Landauer, Eugen Leviné, Hugo Haase, etc.) en las frustradas revoluciones de 1918-1919. La mayoría de ellos terminarían siendo asesinados por miembros de la derecha nacionalista, incluido Walter Rathenau, el primer judío que había llegado al cargo de ministro de Asuntos Exteriores de Alemania.
Por otro lado, desde 1920 se experimentó una inmigración masiva de judíos polacos en Berlín. Sin trabajo y con dificultades para adaptarse por el idioma, se convirtieron en objetivo para las quejas xenófobas de muchos.

ANA FRANK: UNA HISTORIA MEMORABLE

Nació en Alemania en 1929 y pertenecía a una familia judía que se exilió en Holanda al comenzar las persecuciones nazis. A la edad de trece años comenzó a escribir un diario y poco tiempo después ella y su familia tuvieron que ocultarse para evitar ser trasladados a los campos de concentración.
Permanecieron escondidos desde 1942 hasta 1944, año en que fueron descubiertos. En 1945 murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Su diario fue encontrado en el escondite que habitó durante dos años.
Otto Frank, padre de Ana, fue el único de la familia que sobrevivió al holocausto; también, fue quien contó la historia de su hija y dio a conocer al mundo su diario, el cual llegaría a ser uno de los mejores betsellers del mundo actual; pues en él narraba cada una de sus conmovedoras experiencias, temores, angustias sobre esa terrible y última etapa de su corta vida. Otto murió en 1980. Hasta el día de su muerte, él continuó, junto con su segunda esposa, Fritzi, promoviendo el mensaje de Ana sobre la tolerancia y compasión por el mundo.
Ella se convirtió en la voz de los 1.5 millones de niños que murieron durante el holocausto nazi, también de aquellas personas y familias que perdieron seres queridos en esa atroz guerra; además, son quienes desean que este diario sirva de ejemplo para que nunca esto más vuelva a ocurrir.

«Podríamos cerrar los ojos ante toda esta miseria, pero pensamos en los que nos eran queridos, y para los cuales tememos lo peor, sin poder socorrerlos.
En mi cama bien abrigada, me siento menos que nada cuando pienso en las amigas que más quería, arrancadas de sus hogares y caídas a este infierno. Me da miedo el cavilar que aquellos que estaban tan próximos a mí se hallen ahora en manos de los verdugos más crueles del mundo. Por la única razón de que son judíos.»

Ana Frank.

«Auschwitz, si quisiera describirlo, diría que es, que no ha habido, que no ha habido, que la gente no ha inventado una expresión para describir lo que era Auschwitz. Era el infierno en la tierra. El silencio de Auschwitz era el infierno. Las noches eran el infierno y en los días nos levantábamos a las tres de la mañana, a las cuatro en el verano. ¡Cuando el sol salía no era como el sol! ¡Les juro que no brillaba! Estaba siempre rojo para mí, estaba siempre negro para mí, nunca fue vida. Sólo fue destrucción.»
Edith P. (sobreviviente)

«Nos pusieron en fila, hasta que formamos un convoy. Actualmente cuando alguien me pide que cuente mi historia yo la suelo titular camino hacia la muerte. Todos sabíamos que esa era la finalidad, sabíamos que íbamos al matadero.»

Mary Cogan (sobreviviente)



¿ESTO FUE JUSTO?
¿LAS OTRAS NACIONES SÓLO SE PREOCUPARON POR SUS PROPIOS INTERESES?
¿QUÉ HIZO LA HUMANIDAD PARA DETENERLO?

SEGUIREMOS EN NUESTRA PRÓXMA ENTREGA…

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