sábado, 10 de julio de 2010

Círculo vicioso...

Las personas nacen sin conocimiento alguno, sin saber que le podrá ocurrir en el futuro. Sin embargo, las personas durante la niñez y la adolescencia están en la época en la cual adquieren todo tipo de conocimientos, valores y conductas.


Imagínense esta situación: una persona catalogada como buena, correcta, amable, sincera… conoce a otra persona, la cual, es totalmente lo opuesto y empiezan a tener una relación (sin importar qué tipo de relación, puede ser de trabajo, amorosa, amistad…). Estas dos personas van bien hasta que hay un momento en el cual las opiniones no coinciden y la segunda persona “hiere” a la primera. ¿Qué podrá pasar con la primera persona? ¿Cambiará completamente o modificará algunos aspectos de su actitud?


El círculo vicioso es aquel que una persona hiere a otra, esa otra hiere a un tercer y así sucesivamente…la pregunta es ¿Quién tiene la culpa? La mayoría podrá contestar que la culpa la tiene la primera persona, pero ¿Y si esa primera persona fue “herida” por otros?. Si hacemos un recorrido por el pasado, si vemos los más grandes asesinos de la historia, las guerras más sangrientas que ha habido, los crímenes más impresionantes…nos daremos cuenta que todas éstas han comenzado por una persona que a su vez fue “herida” por otra o sencillamente otra persona “hirió” lo que más apreciaban...


Muchas veces nos preguntamos: ¿Por qué a mí? ¿Por qué me ocurre esto si no he hecho nada para merecerlo? Y es en este punto, en el cual debemos elegir qué camino seguir: continuar el “círculo vicioso” o detenerlo por completo.


La frase: “si no comes te comen” sirve siempre y cuando la persona esté consciente de los valores aprendidos y la influencia que tienen las personas alrededor. Jean de la Bruyere dijo: “A veces, cuesta mucho más eliminar un sólo defecto que adquirir cien virtudes” esto es muy cierto y es lo que usualmente hacemos.


Lo mejor es detener el “círculo vicioso”, aprendiendo de lo malo sin dejar lo bueno a un lado.
“No juzgues cada día por lo que cosechas, sino por las semillas que siembres.”- Robert Louis Stevenson-